Tampico
Entre flores de cempasúchil, garra de león y recuerdos que permanecen intactos, familiares de Jessica Gabriela y su pequeña hija Scarlett acudieron este Día de Muertos al cementerio municipal de Tampico para visitar sus tumbas, una tradición que mantienen año tras año desde aquel crimen que les arrebató la vida hace ocho años.
La tumba, pintada de color rosa y adornada con la figura de un ángel que sostiene una flor, una fotografía de ambas, así como a comida favorita, lució este 2 de noviembre cubierta de flores, como muestra del amor y cariño que sus seres queridos continúan profesándoles.
Cinthia Meléndez, hermana de Jessica y tía de la pequeña Scarlett, recordó que cada año acuden en fechas especiales, particularmente el día del cumpleaños de ambas, el aniversario de los hechos y durante las celebraciones de Día de Muertos, para acompañarlas simbólicamente y mantener viva su memoria.
En medio del dolor, también habló del proceso legal que continúa contra las personas involucradas en este caso. Recordó que Cinthya Fátima “S”, una de las implicadas, ya fue sentenciada a 85 años de prisión por el homicidio calificado de Jessica Gabriela y su bebé.
Sin embargo, señaló que todavía esperan resultados en los procedimientos relacionados con otras personas señaladas, entre ellas Dolores, hermana de Cinthya Fátima, cuyo proceso continúa en etapa de audiencias. Asimismo, indicó que existe una apelación pendiente relacionada con Omar Enrique.
La entrevistada reconoció que las últimas resoluciones judiciales no han sido lo que la familia esperaba; no obstante, aseguró que mantienen la confianza en las autoridades y no dejarán de buscar justicia para Jessica y Scarlett.
El caso ocurrió el 27 de marzo de 2018 en la colonia Nuevo Progreso de Tampico, cuando Jessica Gabriela, de apenas 20 años y con ocho meses de embarazo, fue asesinada junto con su bebé, en un crimen que causó indignación y conmoción en la sociedad tamaulipeca.
A ocho años de aquella tragedia, el tiempo no ha borrado la ausencia. En cada visita, los familiares llevan flores, recuerdos y el cariño que permanece intacto por las dos vidas que fueron arrebatadas, mientras mantienen firme su exigencia de justicia.

