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Morena Tampico está unido, fuerte y organizado

La 4T ha tenido distintas propuestas para llegar al poder en Tampico.

Fuentes fidedignas. Por Isaias Alvarez

Comenzó con Olga Sosa en 2021 y alcanzó finalmente la victoria en 2024 con Mónica Villarreal Anaya. Sin embargo, entre ambos sucesos surgieron nuevos proyectos que fortalecieron el movimiento.

Como en toda competencia, los oportunistas lo aprovecharon para causar discordias.

La oposición aplicó la máxima de “Divide y vencerás” para debilitarlas y quedarse años con la plaza. Son estrategias clásicas que buscan destruir por dentro una fuerza política.

Se vieron, en efecto, publicaciones que alentaban esa narrativa. Pero, más que revelar el rompimiento del morenismo tampiqueño, revelaron el rompimiento propio.

Acción Nacional se creyó el dueño de Tampico gracias a las victorias de Chucho Nader y jamás pensó que la historia cambiaría.

Porque es un hecho: Morena es la primera fuerza política del puerto: tiene el 40 por ciento de las preferencias en Rubrum (septiembre) y el 37.2 por ciento en GobernArte (octubre).

A partir de agosto, la tendencia ha ido hacia arriba.

En cambio, el PAN decayó a partir de los casos de corrupción de Francisco García Cabeza de Vaca y de la renovación del comité estatal, que acabó por sepultar el cacicazgo del exgobernador.

Quien ande buscando rupturas, aquí las encontrará, con un cabecismo obsesionado por el poder político, autoritario, intolerante y antidemocrático.

Los panistas se dividieron por su culpa y emprendieron ahora la difícil tarea de unir los pedazos del partido para levantarse electoralmente. Pero parece que ya es tarde: Morena Tampico está unido, fuerte y organizado.

La 4T está preparada con Mónica Villarreal Anaya, Olga Sosa Ruiz, Úrsula Salazar Mojica, Lucero Deosday y Sabrina Morales. Son figuras posicionadas y con estructura. Cabía esperar una lucha interna feroz por ver quién de ellas lideraría Tampico; inclusive, entró una mano negra a sembrar cizaña. Páginas falsas también quisieron enfrentarlas. Todo fue en vano.

La campaña desinformativa se derrumbó con la publicación de una fotografía en la que conviven amistosamente las cinco morenistas. El encuentro fue remachado por la presencia de Magdalena Peraza Guerra, la mujer que más ha influido electoralmente en el puerto.

Con semejante grupo, ¿quién se atreve a jugársela? Sin celos, peleas ni resentimientos, las seis líderes enviaron un mensaje de civilidad política a quienes apuestan por confrontarlas y afectar a la 4T.

Hasta el momento, la mejor carta para retener la alcaldía es Mónica Villarreal Anaya, ya que ha estado más cerca de los sectores empresariales y populares. Ella sabe qué proyectos necesita Tampico para crecer, ha escuchado las propuestas de los inversionistas y está comprometida a gestionarlas.

Asimismo, mantiene comunicación con líderes de colonias, grupos de la comunidad y vecinos, y está enfocada en atender sus necesidades. Mónica Villarreal tiene la agenda en la mano para que el puerto crezca y prospere en los próximos años.

Los dos primeros años han sido incómodos para ella, pero hay resultados (reducción de la deuda, ahorro y nuevas inversiones, como Chedraui Selecto). En realidad, las presiones en su contra han estado marcadas por un tono machista y discriminatorio. En muchos casos cometieron violencia política de género en su contra.

Y ella, en vez de judicializar los ataques, los ha manejado con paciencia y buen sentido democrático.

Que no se nos olviden los reproches que sufrió Magdalena Peraza cuando gobernó la ciudad.

Casi son las mismas quejas que hoy se escuchan contra la alcaldesa. Muchos grupos conservadores no soportan que una mujer ejerza la conducción del municipio y tratan de descalificarla.

Estos radicales parece que andan por todo el mundo, ya que en otros países los líderes de izquierda resienten también los mensajes de odio. Nada más hay que ver la sarta de insultos que Jair Bolsonaro lanzaba contra Lula da Silva. Sin embargo, prevaleció la razón.

El trabajo de Olga Sosa Ruiz en favor de Tamaulipas también ha sido reconocido por el electorado. Es la figura femenina con más liderazgo político en la entidad. Y verla con Mónica Villarreal Anaya solo refuerza el posicionamiento del partido y de ellas mismas.

A esto se debe que la gente, agradecida por los beneficios recibidos, ponga Morena arriba de las preferencias estatales.

Buenos resultados y estructura tienen también Úrsula Salazar Mojica, Lucero Deosday y Sabrina Morales, tres mujeres jóvenes y preparadas. De aquí pueden salir diputadas federales o locales sin ningún problema, ya que su trabajo las respalda.

La foto del 24 de octubre causó sensación en la zona sur por su significado político y futurista. Refrenda la lealtad a la presidenta Sheinbaum y al proyecto de la Cuarta Transformación, que ha abierto espacios a las mujeres más que ningún otro partido en épocas recientes. Borró de golpe los mitos de la lucha interna, las rencillas y la división que los opositores estuvieron alimentando. Sería un error infantil e imperdonable atacarse entre ellas cuando el movimiento necesita mantenerse compacto, porque solo así saldrá adelante tanto el gobierno federal como el estatal. Al dividirse, todas pierden, y pueden caer de la gracia de Palacio Nacional.

¿Quién cometería semejante despropósito?

Si en este momento es prematuro llamarla la fotografía de la victoria, bien pudiera titularse la fotografía de la unidad. Y eso, cuando otros partidos se fragmentan y rompen, es oro molido en política.

Ninguna candidatura está definida y será necesario esperar la decisión del partido. Pero lo más importante ya está hecho: el consenso, el respeto y la solidaridad entre ellas. La Cuarta Transformación ha dado un paso importante para llegar (o repetir) en la alcaldía de Tampico y la balanza se inclina cada día más hacia sus siglas.

Esto demuestra que no existen candidatos “ganadores” por naturaleza o nacimiento. Se construyen, como demuestra Tampico.