Ciudad Altamira, Tamps.- Desde 2024, los agentes de Tránsito y Vialidad de Altamira trabajan bajo un esquema de vigilancia mediante cámaras corporales y dispositivos instalados en patrullas, una medida que busca reducir actos de corrupción, documentar las interacciones con ciudadanos y fortalecer los controles internos de la corporación.
Santiago Cerecedo Maya, director de Tránsito y Vialidad de Altamira, explicó que las grabaciones son supervisadas por personal de Contraloría y del área de Sistemas, mientras que los elementos tienen la obligación de mantener encendidas sus cámaras corporales durante sus jornadas de trabajo.
“Deben de traer la cámara encendida” desde que salen a campo, señaló el funcionario al explicar el protocolo aplicado a los agentes. En el caso de las patrullas, las cámaras permanecen activas, mientras que los dispositivos corporales dependen de su activación por parte del oficial.
El sistema, dijo, también permite identificar a los elementos mediante el número económico asignado a cada patrulla y motocicleta, una herramienta que facilita investigar cualquier señalamiento relacionado con la actuación de los agentes.
Hasta ahora, sin embargo, la corporación no ha confirmado actos de corrupción captados por las cámaras. Cerecedo Maya afirmó que tampoco se ha documentado alguna situación en la que un conductor haya ofrecido dinero a un oficial.
“No hemos tenido nosotros una evidencia así”, respondió al ser cuestionado sobre posibles sobornos registrados mediante los dispositivos.
Las grabaciones sí han documentado otro tipo de incidentes, principalmente discusiones e insultos de ciudadanos hacia los agentes durante operativos relacionados con el uso de la vía pública.
La corporación está integrada actualmente por 70 trabajadores, incluidos los empleados administrativos. Desde que comenzó el programa de videovigilancia, únicamente tres cámaras corporales han sido dadas de baja, en todos los casos por daños, según el director.
El funcionario sostuvo que el esquema de monitoreo ha contribuido a mejorar la conducta de los agentes. “A partir del 2024 que traen cámara se portan bien los elementos de tránsito”, afirmó.
Pero el sistema también contempla consecuencias para quienes incumplan la obligación de mantener activo el dispositivo. Aunque las cámaras pueden apagarse técnicamente, los agentes no tienen autorización para hacerlo durante sus labores.
“Quien lo haga por su propia voluntad está expuesto a que le levantemos un acta administrativa o incluso la baja”, advirtió.
Cerecedo Maya señaló que hasta ahora no existe una queja concreta que haya permitido acreditar un acto de corrupción cometido por algún elemento. Mencionó únicamente un reporte recibido a través del C5, aunque carecía de datos suficientes para iniciar una identificación precisa, como el número de patrulla involucrada.
La estrategia, en ese sentido, descansa no solo en la grabación de las interacciones, sino también en la posibilidad de reconstruirlas y determinar quién estaba a cargo de cada unidad.
El objetivo es que las cámaras funcionen como una herramienta de control institucional: proteger a los ciudadanos ante posibles abusos, pero también ofrecer evidencia cuando los agentes son objeto de acusaciones o confrontaciones durante el cumplimiento de sus funciones.
MANIOBRAS DE CARGA Y DESCARGA
El funcionario explicó que algunos conflictos surgen cuando los agentes deben reservar espacios para maniobras de carga, descarga o la realización de eventos. En esos casos, aseguró, se busca anticipar la colocación de conos para evitar afectar la circulación más allá del tiempo necesario.
“A veces va a haber eventos y necesita acomodarse un camión grande que trae todo el material”, explicó. Agregó que a los comerciantes se les ha pedido avisar cuando requieran recibir mercancía para que el personal de Tránsito delimite temporalmente el espacio y posteriormente retire los conos.
En carga y descarga, Cerecedo Maya recordó que el Reglamento de Tránsito establece un horario de 8 de la noche a 8 de la mañana, periodo destinado a esas maniobras.

