Tampico, Tam.- Con el repique de oraciones, flores, escapularios y el fervor de decenas de fieles, este jueves 16 de julio dio inicio la tradicional procesión náutica por el río Pánuco en honor a la Virgen del Carmen, una de las celebraciones religiosas más arraigadas en el sur de Tamaulipas y en la región huasteca.
La navegación fue encabezada por el presidente municipal de Ciudad Madero, Erasmo González Robledo, así como por el obispo de la Diócesis de Tampico, Monseñor Margarito Salazar Cárdenas, además de autoridades municipales y estatales que se sumaron a esta manifestación de fe católica que año con año reúne a marinos, pescadores y familias enteras.
En total, 32 embarcaciones participaron en el recorrido que partió del club de yates de Moralillo, Veracruz, para avanzar por el canal de navegación del Pánuco rumbo a la colonia La Barra, en Ciudad Madero, donde se encuentra el monumento dedicado a la Virgen del Carmen, patrona de los hombres del mar y protectora de quienes viven de la pesca.
Al llegar al punto de encuentro, alrededor de las 12:00 del mediodía, se celebró la misa solemne presidida por el representante de la Iglesia Católica, en medio de danzas, plegarias y expresiones de devoción que dieron realce a una tradición que ha perdurado por generaciones.
Las embarcaciones, adornadas con flores y símbolos religiosos, navegaron acompañadas también por pequeñas lanchas que se sumaron al cortejo, reforzando el ambiente de recogimiento y alegría que caracteriza esta festividad. Desde el agua, los participantes elevaron plegarias y agradecimientos a la Virgen, en una muestra viva del profundo fervor católico que distingue a esta celebración.
La procesión náutica en honor a la Virgen del Carmen tiene un fuerte valor histórico y espiritual para la zona conurbada del sur de Tamaulipas, donde la devoción mariana se ha mantenido como parte esencial de la identidad de las comunidades ribereñas y pesqueras.
Con esta celebración, se reafirma una tradición que no solo honra a la patrona de marinos y pescadores, sino que también fortalece la memoria religiosa y cultural de una región que cada año renueva su fe sobre las aguas del Pánuco.







