Altamira, Tam.- Lo que pudo convertirse en una tragedia de grandes dimensiones terminó con un verdadero milagro la madrugada de este domingo, cuando un automóvil particular fue embestido y arrastrado por una locomotora de Ferromex en uno de los cruces ferroviarios del sur de Altamira.
El aparatoso accidente ocurrió alrededor de las 03:20 horas en el cruce de la Cuarta Avenida y Avenida Monterrey, en la colonia Miramar, donde un vehículo Nissan Sentra modelo 2024 terminó completamente destrozado tras impactarse con la máquina ferroviaria número económico 3222.
De acuerdo con los primeros reportes, la unidad era conducida por Gabriela “N”, de 29 años de edad, quien presuntamente no advirtió la presencia de la locomotora cuando intentó cruzar las vías, una decisión que estuvo a punto de costarle la vida.
La fuerza del impacto fue tan fuerte que el automóvil fue arrastrado varios metros por el tren, quedando convertido prácticamente en chatarra.
Las imágenes del percance reflejan la magnitud del choque y hacen difícil creer que la conductora haya salido con vida.
Pese a lo fuerte del percance, la mujer resultó ilesa y no requirió traslado hospitalario, situación que fue calificada por testigos y cuerpos de auxilio como un hecho extraordinario.
Al lugar acudieron integrantes de los Veladores de la Zona Conurbada, quienes dieron aviso a las autoridades y solicitaron el apoyo de los cuerpos de emergencia. Posteriormente arribaron elementos de Bomberos Voluntarios y personal de Tránsito para tomar conocimiento de los hechos y coordinar las labores correspondientes.
También se presentó Miguel Ángel “N”, de 38 años, representante de Ferromex, quien informó que la locomotora no registró daños a consecuencia del percance, por lo que no hubo reclamación por parte de la empresa ferroviaria.
Mientras la pesada máquina continuó su marcha sin afectaciones, el vehículo particular quedó con daños considerados como pérdida total.
Será la compañía aseguradora la encargada de responder por los perjuicios ocasionados a la unidad.
Más allá de las pérdidas materiales, el accidente deja nuevamente al descubierto los riesgos de ignorar o subestimar la presencia de un tren en los cruces ferroviarios, donde un descuido de apenas unos segundos puede desencadenar consecuencias fatales.
En esta ocasión, Gabriela “N” puede contar la historia. El susto, sin embargo, difícilmente lo olvidará después de vivir momentos de angustia al ver cómo la locomotora arrastraba su vehículo con ella todavía en el interior.




