“Érase una vez”… Es una frase común que suelen utilizar los escritores para introducir una narración de hechos pasados, y sí, normalmente es para cuentos de hadas o escritos de final feliz, y por eso, precisamente, la utilizamos el día de hoy, porque durante años, decir Tampico era hablar en voz baja, y eso ya cambió.
Sí, Tampico era sinónimo de noches largas, de calles vacías, de una ciudad que resistía más de lo que vivía. Casi una década bajo una sombra que parecía permanente, donde la violencia no solo marcó estadísticas… ciñó generaciones, pero ya todo cambió.
Lo que se observa en el presente tiene raíces claras. Un punto de inflexión que comenzó a construirse desde el sexenio de Enrique Peña Nieto, con el reordenamiento de las fuerzas del Estado en zonas críticas; que encontró continuidad en la estrategia territorial de Andrés Manuel; y que ahora, bajo Claudia Sheinbaum Pardo, busca traducirse en algo más ambicioso: desarrollo.
Porque recuperar la seguridad es apenas el primer paso. Lo verdaderamente complejo es reconstruir la confianza. Y después, convertir esa confianza en inversión, turismo y movimiento económico, y la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya, presente, en el Tianguis Turístico México 2026, en Acapulco, es una buena señal de lo que viene.
Tampico quiere jugar en otra liga. Quiere dejar de ser noticia por lo que pasó… y empezar a serlo por lo que puede ofrecer.
Turismo internacional, reactivación de vuelos chárter desde Canadá, integración regional con Altamira y Ciudad Madero, y una narrativa de ciudad moderna, segura y conectada… mmm.. Bueno, hay más todavía.
Pero no está mal que se lea ambicioso; sin embargo, también necesario. Porque las ciudades que no se reinventan, se estancan, y Tampico ya perdió demasiado tiempo resistiendo.
Hoy intenta avanzar, y para eso se ocupa seguridad sostenida. Infraestructura funcional. Servicios que respondan.
Y, sobre todo, coordinación.
Si ese engranaje se mantiene —federación, estado, municipios—, Tampico puede consolidarse como un nodo estratégico del noreste, sí se puede, y para ello también es importante la voz de la oposición que empuje, la de un sector empresarial que cuestione, que deje de aplaudir y vivir de rodillas cuidando que no les inspeccione PC o el IMSS les haga una auditoria, es tiempo de romper el silencio para bien de todo Tamaulipas.
En la intimidad… En el tablero nacional, el movimiento también es profundo.
La salida de Ariadna Montiel Reyes de la Secretaría del Bienestar, es una reconfiguración política.
Claudia Sheinbaum Pardo confirmó su renuncia a través de un mensaje en el que dejó claro el motivo: Montiel buscará la dirigencia nacional de Morena.
Es el control político del movimiento que hoy gobierna el país.
En su lugar llega Leticia Ramírez, una figura cercana al lopezobradorismo, con operación territorial y conocimiento de los programas sociales, el corazón del proyecto.
Relevo estratégico.
Montiel se va con el discurso de “deber cumplido”.
Pero su siguiente paso definirá mucho más que una carrera personal.
Definirá equilibrios, que en la traducción politica significa: PODER.
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