Altamira impulsa infraestructura clave con avance del complejo CIMA

Ciudad Altamira, Tamps.- Altamira avanza en una de sus apuestas más ambiciosas en materia de infraestructura pública. El alcalde Armando Martínez Manríquez confirmó el inicio físico de la planta de tratamiento de aguas residuales, un proyecto largamente gestionado que marca la transición de los trámites administrativos a la ejecución en campo. “Ya se inició físicamente la planta de tratamiento de aguas residuales… es una muy buena noticia que ya empezamos a dar los primeros pasos”, afirmó el edil, precisando que durante meses el proyecto permaneció en fase documental.
Este paso, explicó, representa un cambio sustancial en la política de obra pública municipal, al materializar gestiones que habían permanecido en expedientes técnicos y procesos de autorización. La planta forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer la infraestructura urbana en una ciudad con creciente actividad industrial y presión demográfica.
En paralelo, el Complejo Integral Multidisciplinario (CIMA) se perfila como el proyecto insignia de la actual administración. Financiado íntegramente con recursos propios del municipio, el complejo ha superado ya los 500 millones de pesos en inversión acumulada, consolidándose como una de las obras públicas más relevantes en la historia reciente de Altamira.
“Este complejo lo estamos construyendo con recursos propios del municipio… ya es el tercer año que lo hacemos y está dando muy buenos resultados”, sostuvo Martínez Manríquez. La obra presenta un avance general de entre 60 y 70 por ciento, mientras que la etapa más reciente registra un progreso cercano al 20 por ciento.
El edil adelantó que, aunque la inauguración formal se realizará en una etapa posterior, el objetivo inmediato es iniciar operaciones parciales en los próximos meses. “Lo que queremos es que ya estas escuelas… puedan llevar a cabo sus graduaciones en este complejo”, señaló, en referencia a al menos 14 instituciones educativas que podrían beneficiarse de manera inmediata.
Uno de los elementos destacados del proyecto ha sido el manejo financiero. En la última etapa, aprobada por el Cabildo el 19 de enero con un presupuesto de 205 millones de pesos, el proceso de licitación pública nacional permitió un ahorro de 16.5 millones. “Es un buen ahorro que nos permite avanzar en otros temas que tienen que ver con el CIMA”, explicó el alcalde.
La empresa adjudicataria ejecuta actualmente una obra valuada en 238 millones de pesos, en el marco de un esquema de construcción por etapas que, según el gobierno municipal, ha permitido mantener control presupuestal y continuidad operativa.
Más allá de su dimensión arquitectónica, el CIMA busca redefinir la dinámica social, cultural y económica de Altamira. El complejo está diseñado como un espacio multifuncional que albergará desde ceremonias escolares hasta convenciones empresariales, eventos culturales y actos oficiales.
“Todo se va a hacer aquí en Altamira”, enfatizó Martínez Manríquez, al precisar que actualmente muchas actividades de gran escala deben trasladarse a otros municipios por falta de infraestructura local. El nuevo recinto permitirá revertir esa tendencia y posicionar a la ciudad como un nodo regional para eventos.
El impacto institucional también es significativo. Por primera vez, el municipio contará con un espacio propio para la rendición de informes de gobierno. “El presidente ya va a poder tener un recinto para rendir su informe… hasta que tengamos un recinto propio”, dijo el alcalde, recordando que hasta ahora estos actos se han realizado en la Plaza de la Constitución.
La proyección política del CIMA incluso contempla la posibilidad de albergar informes de gobierno a nivel estatal, en un gesto que busca consolidar a Altamira como sede de eventos de alto perfil.
Con el arranque de la planta de tratamiento y el avance sostenido del complejo multidisciplinario, la administración municipal apuesta por una narrativa de consolidación: obras tangibles, financiamiento propio y una infraestructura orientada a fortalecer tanto la gestión pública como la vida comunitaria.