En el servicio público hay algo que no debería negociarse jamás: el conocimiento del cargo que se ocupa. Sin embargo, en el Centro Regional de Desarrollo Educativo (CREDE) de Ciudad Madero parece que ese principio básico se ha vuelto letra muerta.
La actual titular, la Mtra. Blanca Estela Carrazco Hernández, ha dejado más dudas que certezas. No por decisiones polémicas o posturas firmes, sino por algo más preocupante: la evidente falta de información sobre los temas que le competen.
En recientes encuentros con medios de comunicación, lejos de ofrecer claridad, respuestas o datos concretos, la funcionaria evidenció un preocupante desconocimiento sobre los cuestionamientos planteados. Preguntas básicas quedaron en el aire, respuestas ambiguas se repitieron y, en algunos casos, el silencio terminó siendo la única salida.
Esto no es menor. No se trata de un error aislado ni de un momento incómodo frente a la prensa. Es el reflejo de una desconexión entre la responsabilidad del cargo y la preparación para ejercerlo. Porque quien encabeza una instancia educativa no solo administra, también debe informar, responder y, sobre todo, entender la realidad que enfrenta.
La educación en la región no atraviesa por tiempos sencillos. Hay retos en infraestructura, en cobertura, en calidad y en atención a docentes y alumnos. En ese contexto, lo mínimo que se espera es una autoridad que conozca los problemas, maneje cifras y tenga claridad en sus respuestas.
Pero cuando quien debe dar la cara no sabe qué decir, o peor aún, no sabe de qué se le habla, el mensaje es contundente: hay improvisación.
La falta de información no solo debilita la imagen institucional, también genera desconfianza. La ciudadanía, los maestros y los propios estudiantes merecen algo más que evasivas. Merecen respuestas, transparencia y liderazgo.
Porque en el servicio público, la ignorancia no es una excusa… es una responsabilidad.

