Gobernar con suplentes

En la primera ocasión en la que fue presidenta municipal de Reynosa la doctora Maki Ortiz, la planilla del PAN que obtuvo la mayoría, estaba compuesta por una mitad (casi) de ediles propuestos por la doctora, y la otra mitad (casi) por municipes propuestos por el entonces candidato a gobernador, Cabeza de Vaca. El uso del “casi” es porque en esa oportunidad también le metieron mano a la planilla panista de Reynosa, los aspirantes a ser candidatos a gobernador, Carlos Cantu Rosas de Nuevo Laredo y Leticia Salazar de Matamoros, con un regidor cada uno de ellos.

La historia de amor apache que existe entre Cabeza de Vaca y Maki Ortiz, tuvo un capítulo muy interesante en ese tiempo en el que los regidores y un síndico panistas, se alinearon con el gobernador Cabeza de Vaca, en un intento de destituir o mínimo acotar a la presidenta municipal, que ante la pérdida de consensos con sus compañeros de partido, tuvo que pactar y hacer alianzas con los regidores de la minoría, con los plurinominales, llegando a la situación de gobernar con la oposición y no con los miembros de la planilla panista.

Esos son los lodos de los polvos actuales. Por eso es que Carlos Peña Ortiz gobierna con suplentes, con regidores y síndicos que son fieles al proyecto y a la familia Peña Ortiz. Gobernar con suplentes, como los siete que recientemente dejaron el cargo para permitir la llegada de los titulares, les garantiza, a los Peña Ortiz, que no se van a salir del huacal, que no van a participar en intrigas para destituir al presidente, que no van a pretender ejercer a cabalidad sus funciones, pues en el mismo momento que se indisciplinen, se acaba su chamba, con la simple maniobra de convocar a los titulares.

Desde luego que esa fórmula no la patentó Maki Ortiz. En la historia de México tenemos el antecedente con Porfirio Díaz, que gobernó con diputados suplentes para mantenerlos flojitos y cooperando, so pena de mandarlos a la banca y llamar a los titulares.

La doctora Maki Ortiz sorteó también, con éxito, el intento de derrocarla mediante la fórmula de un cabildazo que operó, con la pericia de un chivo en cristalería, el junior del ex Auditor Superior del Estado, Jorge Espino Ascanio.

Con esos antecedentes podemos entender por qué razón el ayuntamiento de Reynosa que preside Carlos Peña, funciona (ba) con más suplentes que titulares, y aquí cabe recordar que la mula no era arisca, así la hicieron a palos… dicho esto con todo respeto para las mulas.

De ese tiempo y circunstancias viene también la buena costumbre de tratar de manera correcta a los integrantes del Ayuntamiento, y aquí me refiero al respeto a su investidura, al tema del protocolo y por supuesto al pago y las prestaciones. Creo oportuno recordarles que el gobierno de los municipios en México, lo ejerce (en teoría) un colegiado que es el Ayuntamiento, y no el presidente municipal en forma única, exclusiva e individual.