Ciudad Altamira, Tamps.- La modernización de la infraestructura aérea en Tamaulipas ha dejado de ser un proyecto en papel para convertirse en una herramienta operativa que redefine la respuesta del estado ante desastres naturales y crisis sanitarias. Así lo expuso Héctor Joel Villegas González, secretario general de Gobierno, al detallar una estrategia que combina tecnología, eficiencia presupuestal y autonomía institucional.
El funcionario describió un sistema aéreo diversificado que hoy permite al estado actuar con mayor rapidez en escenarios críticos. “Tenemos helicópteros asignados directamente a la Secretaría de Seguridad Pública”, explicó, al tiempo que precisó que algunas de estas aeronaves cumplen funciones especializadas en protección civil. Entre ellas, destacó un helicóptero equipado con helibalde y dispositivos conocidos como “calabazas”, diseñados para el combate de incendios forestales en zonas de difícil acceso.
La entidad, señaló, ha enfrentado recientemente una temporada intensa de incendios en regiones serranas como Miquihuana, Bustamante y Jaumave. “Con el calor y el pasto seco, en cualquier momento se puede generar un incendio”, advirtió, precisando que muchos de estos siniestros no son provocados, sino resultado de condiciones climáticas extremas.
En paralelo, el gobierno estatal ha fortalecido su capacidad de atención médica aérea. “Tenemos otro helicóptero que también es ejecutivo, pero lo usamos para trasladar pacientes cuando es necesario”, afirmó Villegas González. A ello se suman aeronaves de ala fija que han permitido realizar traslados médicos internacionales. “Hemos alcanzado a llevar pacientes hasta Estados Unidos”, puntualizó, en referencia a casos urgentes que requieren atención especializada fuera del país.
Uno de los componentes más innovadores del sistema es el avión denominado “Tlaloc”, una aeronave adaptada para el bombardeo de nubes con el objetivo de inducir precipitaciones. Este recurso, explicó el secretario, surge como respuesta a la crisis hídrica que afectó al sur del estado hace menos de dos años, cuando el sistema lagunario enfrentó niveles críticos.
“A raíz del cambio climático, nos hemos estado preparando”, sostuvo. La operación del avión se basa en un monitoreo meteorológico permanente. “Cuando existen posibilidades de lluvia, se actúa para tratar de provocar la condensación, siempre que los porcentajes sean del 50% hacia arriba”, explicó, dejando claro que se trata de intervenciones técnicas y no de acciones improvisadas.
El uso de esta tecnología ha coincidido con recientes precipitaciones que han aliviado parcialmente la sequía en algunas regiones. Sin embargo, el panorama sigue siendo desigual. Mientras que en el sur las lluvias han permitido recuperar niveles en presas y lagunas, el norte del estado enfrenta un déficit persistente. “Tenemos una cuenca binacional donde las presas La Amistad y Falcón están muy escasas de agua”, advirtió.
Ante este escenario, Villegas González precisó la coordinación con el gobierno federal. Señaló que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) han mantenido vigilancia constante sobre los niveles hídricos, en colaboración con autoridades estatales, para garantizar el abasto en la zona fronteriza.
El eje transversal de esta estrategia, insistió el secretario, es la eficiencia en el uso de recursos públicos. “Cada sobrevuelo tiene un costo y hay que buscar que sea eficiente”, afirmó. Bajo esta lógica, el estado ha transitado de la contratación de servicios externos a la operación directa de su propia infraestructura aérea. “Al inicio no teníamos equipo, ahora el estado lo está haciendo y es menos costoso”, señaló.
La incorporación de un sistema meteorológico estatal, con monitoreo las 24 horas, permite además afinar las decisiones operativas. “Podemos observar qué está pasando y qué puede suceder para ser más precisos”, explicó, en lo que definió como una política de “tiros de precisión” en el uso de aeronaves.
Tamaulipas fortalece flota aérea para emergencias y sequía

