Tampico, Tam.- El presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en Tamaulipas, Pablo Eduardo Haro Panduro, aseguró que el sector no ve con preocupación la llamada “Ley Silla”, ni la eventual reducción de la jornada laboral a 40 horas, al considerar que son temas que pueden manejarse de manera organizada dentro de la industria.
En entrevista, el dirigente explicó que, aunque en el ramo de la construcción existen particularidades por la naturaleza del trabajo en obra, la normativa puede aplicarse sin mayores complicaciones. No obstante, subrayó la importancia de que se contemplen incentivos fiscales para los empresarios.
“Lo que hemos venido planteando a nivel nacional es que haya incentivos para las empresas. Se está haciendo un manifiesto donde buscamos que también existan estímulos fiscales que permitan a las compañías tener un respaldo ante estos cambios”, señaló.
Respecto a la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, Haro Panduro destacó que México no sería el primer país en adoptar este esquema, ya que en otras naciones se maneja incluso desde hace tiempo. Indicó que en el sector construcción no representaría un problema mayor, pues muchas empresas ya trabajan bajo esquemas de lunes a viernes.
Estimó que el impacto podría representar un ajuste aproximado del seis por ciento en algunos casos, dependiendo del tipo de empresa y sus afiliados.
El presidente estatal de la CMIC explicó que la dinámica del sector está sujeta a calendarios de obra y factores externos, como las condiciones climáticas, lo que en ocasiones obliga a laborar sábados, domingos o en horarios extendidos para cumplir con los tiempos establecidos.
“Nosotros manejamos los tiempos por calendario. Cuando hay retrasos por lluvias u otras circunstancias, tenemos que trabajar fines de semana; sin embargo, esas horas se compensan como marca la ley, ya sea con pago de horas extras o con reposición de días”, puntualizó.
Reiteró que el sector de la construcción está en condiciones de adaptarse a las nuevas disposiciones laborales, siempre que exista diálogo y mecanismos que apoyen la competitividad de las empresas.

