Vacunación contra sarampión abierta en Tec Madero

Ciudad Madero, Tamps.- En un contexto internacional marcado por el resurgimiento de enfermedades prevenibles por vacunación, el Instituto Tecnológico de Ciudad Madero abrió este lunes sus puertas no solo a su comunidad académica, sino también a la ciudadanía en general, al instalar un módulo de inmunización contra el sarampión en coordinación con el Instituto Mexicano del Seguro Social.
La medida, de carácter preventivo, responde a la necesidad de reforzar los esquemas de vacunación en un entorno de alta concentración poblacional como lo es un campus universitario, donde la interacción cotidiana entre estudiantes, docentes y personal administrativo incrementa la posibilidad de transmisión de enfermedades altamente contagiosas.
El módulo fue habilitado en la planta baja del edificio administrativo del plantel, con atención este lunes hasta las 16:00 horas y el martes en un horario de 10:00 a 16:00 horas. La campaña no se limita al ámbito escolar: cualquier persona interesada puede acudir a recibir la dosis, siempre que cumpla con los criterios médicos establecidos.
De acuerdo con el personal de salud, la aplicación del biológico contra sarampión y rubéola está recomendada para personas menores de 49 años que no hayan recibido la vacuna previamente o que no recuerden haberla recibido. Se excluye a quienes hayan presentado fiebre en los últimos siete días o a quienes ya hayan padecido la enfermedad, en consonancia con los lineamientos clínicos vigentes.
La estrategia se inscribe en un momento en que las autoridades sanitarias han reiterado la importancia de sostener coberturas de vacunación elevadas para evitar brotes. El sarampión, enfermedad viral que puede propagarse con facilidad a través de gotas respiratorias, representa un riesgo particularmente alto en espacios cerrados y con alta densidad de personas, como aulas, auditorios y oficinas administrativas.
El director del Tecnológico, el maestro Juan Dionisio Cruz Guerrero, acudió personalmente al módulo para recibir la vacuna, en una acción que busca enviar un mensaje de confianza institucional hacia la comunidad universitaria. En declaraciones difundidas por la institución, subrayó que la protección de la salud es un eje prioritario de la gestión académica.
“Así como la educación es importante para nosotros como institución, la salud de las y los estudiantes es igualmente una prioridad, sobre todo ahora que enfrentamos una enfermedad altamente contagiosa como el sarampión, por lo que hacemos la invitación a todos nuestros alumnos, docentes, personal administrativo y también al público en general para que acudan al módulo instalado aquí en el Tec Madero y se apliquen esta vacuna de protección”, expresó el director.
La escena, en apariencia rutinaria, adquiere relevancia en un contexto en el que diversos países han registrado repuntes de sarampión vinculados a brechas en la cobertura de inmunización. Expertos en salud pública advierten que, aun cuando México cuenta con un esquema nacional de vacunación consolidado, la movilidad social y la disminución en tasas de vacunación durante años recientes obligan a redoblar esfuerzos.
La colaboración entre el plantel y el IMSS evidencia un modelo de corresponsabilidad institucional que busca acercar los servicios de salud a los espacios donde convergen jóvenes y adultos en edad productiva. En términos epidemiológicos, ampliar el acceso a la vacuna en centros educativos no solo protege a los individuos que reciben la dosis, sino que contribuye al llamado “efecto rebaño”, reduciendo la probabilidad de transmisión comunitaria.
En el ámbito universitario, la medida también envía una señal sobre la interdependencia entre educación y bienestar. La interrupción de actividades académicas por brotes epidémicos —como ocurrió durante la pandemia de COVID-19— dejó lecciones sobre la fragilidad de los sistemas educativos frente a crisis sanitarias.
En este caso, la prevención se convierte en la herramienta central. Sin declaratorias de emergencia ni escenarios de alarma, el Tecnológico optó por una intervención focalizada y de corto plazo, abierta al público y sustentada en la coordinación con la seguridad social.
La decisión de extender la campaña a la población en general rompe con la lógica de campus cerrado y refuerza la función social de las instituciones públicas de educación superior en Tamaulipas. En una región donde la interacción entre comunidad académica y entorno urbano es constante, la frontera entre universidad y ciudad resulta cada vez más difusa.
Mientras estudiantes hacen fila en los pasillos administrativos para recibir la dosis, el mensaje institucional es que la formación profesional no puede desvincularse de la responsabilidad sanitaria. La vacunación, en este contexto, se presenta no solo como un acto médico, sino como una acción cívica orientada a proteger el tejido colectivo.
Con horarios definidos y una convocatoria abierta, la jornada se instruye como una medida concreta frente a un riesgo que, aunque prevenible, no ha desaparecido. En tiempos de información fragmentada y desconfianza hacia las vacunas en algunos sectores, la escena de un director universitario extendiendo el brazo para recibir la inyección adquiere un valor importante que trasciende en la experiencia como ejemplo.