Tampico, Tam.- Durante varias horas, la Central Camionera fue testigo de la angustia de Eder Alexis Vela Rangel, un joven recién deportado por ICE desde El Paso, Texas, que permanecía varado sin saber si podría continuar su camino hacia Xalapa, Veracruz. A su lado, fieles e inseparables, estaban sus tres perritos, a quienes se negó a abandonar pese a la negativa inicial de una línea de autobuses para permitirles viajar juntos.
Cansancio, incertidumbre y frustración marcaron la espera. Sin embargo, la historia dio un giro cuando la Profeco intervino, a cargo de su director Manuel Leal Villarreal, abriendo el diálogo con la empresa transportista. A la gestión institucional se sumó algo igual de poderoso: la presión y solidaridad de la sociedad tampiqueña, que no fue indiferente ante la situación.
El acuerdo finalmente se logró y Eder pudo abordar anoche el autobús con destino a Xalapa, acompañado de quienes han sido su apoyo incondicional en este difícil proceso.
Antes de partir, con la voz entrecortada pero visiblemente agradecido, Eder expresó:
“Quiero agradecer a toda la sociedad tampiqueña que se volcó a ayudarnos; gracias a ellos hoy estamos listos para irnos”.
Así, entre despedidas y muestras de cariño, Eder dejó el puerto con algo más que un boleto en mano: la certeza de que, incluso en los momentos más duros, la empatía y la solidaridad pueden cambiar una historia.




