El transporte público en sur de Tamaulipas, sistema obsoleto que exige transformación inmediata

El bloque de opinión en MVS Noticias Tampico, con Lubin Jiménez Horak, dejó en evidencia que el transporte público de la zona conurbada Tampico-Madero-Altamira no es solo deficiente: es un sistema estructuralmente obsoleto, incapaz de responder a las demandas actuales de seguridad, eficiencia y dignidad para sus usuarios.
En esta ocasión se contó con Anahy Meza (Milenio), Mario Prieto (La Razón) y José Luis García Castillo (Reporte Noreste), quienes hablaron sobre la lamentable situación del transporte público.
El diagnóstico parte de datos duros: según el estudio Radiografía del Transporte Público 2025 del Centro Mario Molina, la conurbación ocupa posiciones vergonzosas “entre los seis peores sistemas del país” y en varios indicadores “incluso en último lugar”, expuesto por Anahí Meza.
Esto se traduce en unidades que violan abiertamente la ley: la mayoría supera los 10 años de antigüedad, incumpliendo el artículo 92 de la Ley de Transporte.
El volumen de usuarios agrava la gravedad: “cerca de 350 mil personas […] utilizan de manera diaria las unidades colectivas y cerca de un millón de viajes diarios” (Mario Prieto), pero la calidad es “muy en entredicho”.
El sistema “está obsoleto… se quedó viejo” y circula “chatarra” en condiciones indignas, como goteras que obligan a abrir paraguas dentro de los autobuses.
Más allá del desgaste físico, el análisis reveló causas sistémicas profundas:
Una “total ausencia de autoridad” que permite “todo esto” desde irregularidades cotidianas hasta la captura delictiva, señaló Anahy Meza.
Todo esto crea una percepción de complicidad oficial pues “Se está violando la ley y pareciera que hay una percepción de complicidad por parte de la autoridad”, expuso José Luis García.
Dominio del transporte pirata en Altamira, donde “cobran lo que quieren” y operan sin control.
Intervención de la delincuencia organizada, un “golpe duro para todos” que genera miedo en las autoridades locales y las deja “sometidas […] a los poderes fácticos”, dijo Anahy Meza.
Las iniciativas anunciadas como la eliminación de “4 mil concesiones que no se trabajan”, renovación de la Subsecretaría y llegada del BRT, son pasos positivos considerados por José Luis García, pero señaló que solo tendrán impacto si “la limpia debe ser real no cosmética” y no se queda en anuncios.
El consenso fue claro: la solución no puede ser parcial. Requiere intervención federal decidida, presión municipal, capacitación de operadores, participación activa de concesionarios y sociedad, y sobre todo, autoridades que dejen de “divagar políticamente” y se pongan “en los zapatos del usuario y del concesionario”.
Conclusión del análisis: el transporte público en el sur de Tamaulipas ya no es un servicio rezagado; es un sistema obsoleto que frena el desarrollo de la región, vulnera derechos básicos y afecta a cientos de miles diariamente. Postergar el cambio real ya no es una opción: es una irresponsabilidad colectiva.