El Sello de la Autenticidad: Tortas René y su hijo “Cepillín” ya son Marca Registrada

Tras 97 años de historia, cuatro generaciones y una lucha incansable contra la piratería gastronómica, la familia Bracamontes blinda legalmente el legado del platillo más icónico de Tampico: la Torta de la Barda.

Tampico, Tam.- En el corazón de Tampico, donde el aroma a salsa verde con chicharrón y sus 11 ingredientes anuncia la identidad de un exquisito platillo donde hoy se ha gestado una victoria jurídica que sabe a justicia. Tortas de la Barda “René y su hijo Cepillín”, los herederos directos de la receta original de 1928, han logrado finalmente el registro oficial de su marca ante el IMPI (Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial), un escudo que protege casi un siglo de esfuerzo familiar.

Lo que comenzó con el abuelo Don José Maria “Chema” Bracamontes, llegando de Michoacán en 1928, se convirtió en un pilar de la gastronomía tamaulipeca en la barda de la ex Aduana Marítima de Tampico. Sin embargo, el éxito atrajo la imitación. Durante décadas, la familia enfrentó el reto de diferenciar lo auténtico de lo común.

«Ha sido un largo batallar de mi abuelo, mi padre, un servidor y ahora mi hijo», comenta Arturo Bracamontes Galindo, quien junto a su esposa Mayra Guerrero y su hijo Jonathan Arturo Bracamontes Guerrero, hoy sostienen con orgullo los documentos que los avalan a nivel nacional e internacional.

Para la familia Bracamontes, no es solo un papel; es la protección del patrimonio de Tampico. El registro se divide en elementos clave que garantizan que el comensal está en el lugar correcto:1. El Logo Completo: La imagen que ha identificado al negocio por generaciones. 2. El Eslogan Histórico: La frase que reafirma su origen desde 1928 y3. Los Elementos Seccionados: Cada cuadro del logotipo ahora cuenta con protección individual, evitando que cualquier negocio use partes de su identidad visual para confundir al público.

Con el registro en mano, la familia no solo celebra el pasado, sino que asegura el futuro. A casi tres años de cumplir el centenario este logro representa la originalidad absoluta.

«Es una emoción que llena el corazón. Es el sello único de la familia Bracamontes Guerrero», afirma Jonathan Arturo, representante de la cuarta generación, quien ve en este registro la herramienta para expandir el legado sin perder la esencia que inició en la barda del ferrocarril, de una aduana y que hoy permanecen frente a la plaza Hijas de Tampico y sus dos sucursales en la zona norte y en el municipio de Altamira.

Mientras otros negocios pueden vender productos similares, solo uno tiene el respaldo legal y la genealogía del sabor: Los originales de 1928. Hoy, la «Torta de la Barda» no es solo un platillo; es una marca registrada con apellido y tradición.