El último adiós a Michelle y Karina, las hermanitas que murieron en el incendio de su hogar en Altamira

Altamira, Tam.- El silencio pesaba más que las palabras. En la Funeraria del DIF de Altamira, el llanto contenido y las miradas perdidas marcaban la despedida de Michelle y Karina, las dos pequeñas hermanitas que perdieron la vida tras el incendio registrado en su departamento del fraccionamiento Canarios.

Desde temprana hora, familiares, vecinos y personas solidarias comenzaron a llegar al velatorio. No hubo cámaras ni micrófonos permitidos. El dolor era demasiado profundo. La abuelita de las niñas, Cleofas, con la voz quebrada, pidió respeto y empatía ante la tragedia.

“Mis nietas ya no están… por favor, no se dejen guiar por comentarios infundados en redes sociales”, expresó en privado, sin aceptar grabaciones.

Michelle y Karina eran las únicas hijas de Karen, una joven madre de apenas 20 años que trabaja despachando en una boutique. Aquel sábado, día de la tragedia, las niñas se encontraban solas en casa mientras su madre cumplía con su jornada laboral. El padre había salido a trabajar horas antes, con la esperanza de volver pronto.

Cleofas, quien vive en el sector Puertas Coloradas de Tampico, relató que solía visitar a sus nietas con frecuencia. Les llevaba pizza, su comida favorita, y las observaba jugar y entretenerse con una tablet, ajenas a cualquier peligro. Ese día, sin embargo, no pudo acudir al fraccionamiento. La tragedia se adelantó.

El incendio, que habría sido provocado por un cortocircuito, llenó de humo el departamento. Aunque vecinos lograron rescatarlas y trasladarlas con vida al hospital, las graves lesiones en sus vías respiratorias terminaron por apagar sus pequeñas vidas horas después.

A las 2 de la tarde, un sacerdote ofreció una bendición en la funeraria. Dos horas más tarde, en medio de globos blancos y flores, el cortejo fúnebre partió rumbo al Panteón del Ejido Pedrera, donde Michelle y Karina fueron sepultadas juntas, como siempre estuvieron.

La comunidad de Altamira acompaña a la familia en este duelo que ha conmovido a toda la ciudad. Hoy no hubo consignas ni reclamos, solo lágrimas, abrazos y una dolorosa reflexión: la fragilidad de la vida y la necesidad de solidaridad, respeto y humanidad ante el dolor ajeno.

Michelle y Karina se fueron demasiado pronto, dejando un vacío imposible de llenar, pero también un llamado silencioso a no olvidar y a cuidar, siempre, a los más vulnerables.