Texas, EEUU.- Un avión de la Secretaría de Marina que realizaba una misión médica se desplomó en el mar al aproximarse a Galveston, Texas, en medio de densa niebla. En la aeronave viajaban ocho personas y el accidente dejó al menos cinco fallecidos, incluido un menor, además de dos sobrevivientes rescatados por la Guardia Costera y civiles.
Entre las víctimas se encuentra Federico, un niño de dos años originario de Escárcega, Campeche, quien luchaba por su vida tras sufrir quemaduras de tercer grado en su domicilio. Su traslado fue una carrera contra el tiempo marcada por trabas administrativas, falta de ambulancia y carencias médicas, obligando a su familia a moverlo por cuenta propia hasta Mérida, Yucatán, y posteriormente gestionar su envío a Texas con apoyo de la fundación y la Marina.
Cuando todo indicaba que el esfuerzo de la familia había valido la pena y que Federico tendría una nueva oportunidad, el accidente aéreo terminó por truncar esa esperanza.

