Tampico, Tam.- K14, también llamado Rigoberto, es un cachorro de apenas tres a cuatro meses de edad que hoy representa una historia de conciencia, empatía y segundas oportunidades. Su vida estuvo a punto de terminar cuando fue atropellado por un vehículo, lo que le provocó una severa lesión en una de sus patitas traseras y lo dejó indefenso en la vía pública.
Herido y sin poder moverse, K14 fue localizado por personal de Tránsito Tampico, quienes no dudaron en auxiliarlo. María Luisa Barsa Hernández, radio operadora del área, relata que de inmediato fue trasladado a una veterinaria para recibir atención especializada. El diagnóstico fue contundente: requería reposo absoluto, cuidados constantes y un espacio seguro para su recuperación.
Ese espacio lo encontró en las propias instalaciones de la Secretaría de Tránsito, donde por primera vez conoció lo que es la protección, el alimento y el cariño. Desde entonces, K14 se convirtió en parte de la corporación, no solo como una mascota, sino como un símbolo de solidaridad entre compañeros.
Con el paso de los días, el pequeño cachorro comenzó a ganarse el corazón de todos. Su presencia ha tenido incluso un efecto positivo en la ciudadanía que acude a realizar trámites, ya que al acercarse a jugar con las personas logra aliviar tensiones y suavizar el ambiente entre quienes llegan molestos o preocupados. Libre y sin correa, recorre las oficinas con confianza, como si entendiera que ese lugar ahora es su hogar.
K14 llegó a la dirección el pasado 4 de octubre y desde entonces es cuidado de manera colectiva. Siempre cuenta con croquetas, agua limpia y atención permanente por parte de radio operadores y demás elementos, quienes se turnan para vigilar su salud y sacarlo a pasear.
Sin embargo, su lucha no terminó con el atropellamiento. En semanas recientes, K14 estuvo al borde de la muerte tras contraer parvovirus, una enfermedad común en perros de la calle que no cuentan con esquema de vacunación. Permaneció varios días internado, librando una batalla que parecía perdida, hasta que finalmente logró sobrevivir gracias a la atención veterinaria y al compromiso de quienes nunca se rindieron con él.
Aunque hoy se encuentra estable, el atropellamiento dejó una secuela permanente en su patita trasera izquierda. Aun así, su espíritu juguetón permanece intacto.
La historia de K14 es un llamado urgente a la conciencia social. Es un sobreviviente de la imprudencia vial y del abandono animal. Su temor inicial a los vehículos refleja el trauma que muchos animales padecen a causa del exceso de velocidad y la falta de responsabilidad al conducir.
Hoy, K14 no solo es parte de Tránsito Tampico; es un recordatorio vivo de que el respeto, la empatía y el cuidado hacia los animales también salvan vidas.




