Irving, “el perro sin dueño”, pero, terminó siendo de Tamaulipas

La salida de Irving Barrios Mojica de la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas no es un relevo administrativo más, señoras y señores, es el cierre de un ciclo largo, incómodo para muchos y, sobre todo, mal entendido por quienes confundieron el poder con la consigna.

Barrios llegó a Tamaulipas en un momento histórico, lo que para muchos fue la llamada “transición pacífica” que llevó a Francisco Javier García Cabeza de Vaca al poder, el primer gobernador panista del estado. Barrios, venía de fuera, guerrerense avecindado en la Ciudad de México, sin arraigo local, ni del grupo Matamoros, tampoco de la capital del estado, y mucho menos del solido sur, para nada, sin grupo propio y con un estigma que otros se encargaron de fabricar, claro, el del “Michoacanazo”.

Se le acreditó todo, solo faltó que dijeran que le gustaban los niñes -risas-. Nadie investigó nada. Ni los priistas desplazados, ni los amlovers en ascenso, ni las plumas panfleteras como este que escribe, solo repitieron lo que escuchaban. Cuando ocurrió el Michoacanazo, Barrios ya no estaba en la SIEDO. Pero en política, la verdad suele ser irrelevante cuando hay ganas de señalar.

Luego vino la 4T. El nuevo régimen. Andrés Manuel López Obrador. El discurso del cambio. Y Barrios, en papel, era el fiscal del enemigo público número uno del obradorismo. Lo lógico habría sido su salida inmediata. No ocurrió, legislativamente alguien hizo lo propio y continuó.

Pero, remó contra corriente. Aguantó. Trabajó. Entregó resultados. Y, contra todo pronóstico, se ganó la confianza de Américo Villarreal Anaya. No por simpatía, sino por funcionalidad. Porque la Fiscalía caminaba.

Desde el inicio de la actual administración intentaron arrinconarlo. No lo mencionaban en eventos. Lo mandaban a segunda fila. En la Mesa de Seguridad recortaban fotos para que no apareciera. Un ninguneo torpe, propio de quienes creen que gobernar es organizar marchas y protestas.

Irving venía de otro molde. Se formó entre dinosaurios políticos. Supo lo que era ser oposición real. Aprendió cuando el PRI mandaba y el PAN resistía. Por eso aguantó estoico. Sin quejas públicas. Sin filtraciones. Sin vendettas.

Paradójicamente, cuando algunos cuadros del nuevo régimen se metieron en problemas serios, fue la Fiscalía la que apagó incendios. Sin reproches. Sin protagonismo. Sin facturas.

Fue entonces cuando Américo puso orden. Detuvo los susurros. Le dio respaldo. Y cerró filas con un fiscal que, al final, terminó su encargo con institucionalidad plena, después de nueve años al frente de la procuración de justicia en Tamaulipas.

Hubo quienes intentaron minarlo hasta el último día. Héctor Villegas, “el Calabazo”, creyó que podía sembrarle dudas al Gobernador. Tania Gisela Contreras López, desde la Consejería Jurídica, cometió errores propios de quien confunde activismo con administración pública. Todos ellos fallaron en lo mismo, claro, subestimaron a un funcionario que entendió que el poder no se grita, se ejerce.

Barrios se va con algo que pocos logran. El respeto incluso de algunos de sus detractores. Se va con los teléfonos personales de quienes quisieron moverle el piso. Se va habiendo enseñado a más de uno el ABC de cómo opera una Fiscalía, incluida la Anticorrupción. Se va, sobre todo, sin cuentas pendientes públicas.

No fue un superhéroe. No lo necesita. Pero sus críticos sí quedan exhibidos como lo que fueron, gigantescos estultos con cargo, improvisados con micrófono y operadores de café.

La 4T terminó adoptándolo como tamaulipeco. No por decreto, sino por permanencia. Nueve años no se sostienen solo con discursos, y el gobernador Américo Villarreal Anaya, le dedicó un gran tuit a un Irving que vistió en su última Mesa de Seguridad, un hermoso y lingo saco guinda.

Y eso, en tiempos de consignas, no es poca cosa.

En la intimidad… Mientras algunos siguen atrapados en la grilla corta, en el terreno de los hechos se mueven piezas de fondo.

La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes del Gobierno de México notificó al Gobierno de Tamaulipas la procedencia técnica del Proyecto Ejecutivo para la ampliación del Puente Internacional Nuevo Laredo III, del lado mexicano. No es un trámite menor: se trata de una obra estratégica para la conectividad y el comercio internacional.

El aval, emitido por la Dirección General de Desarrollo Carretero, confirma que el proyecto cumple con los criterios técnicos, normativos y de ingeniería, lo que permite avanzar hacia las siguientes etapas administrativas y operativas.

Pedro Cepeda Anaya, titular de Obras Públicas del estado, lo dijo sin estridencias: es resultado de planeación, coordinación institucional y visión de largo plazo.

La ampliación del Puente Internacional Nuevo Laredo III incrementará la capacidad de cruce de carga, mejorará tiempos y fortalecerá la infraestructura aduanera en una de las fronteras más dinámicas del país. Gobierno federal y estatal trabajando en la misma dirección.

A veces, la verdadera política no hace ruido. Avanza.

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