Los regidores pequeñitos de Tampico

En política hay silencios que pesan más que un discurso completo, miradas que valen más que cualquier reglamento y manos que —al no levantarse— dejan ver quién es quién en el Cabildo de Tampico. Eso fue, exactamente, lo que ocurrió durante la votación del punto siete del orden del día; me refiero al de la «ratificación» de un acuerdo de 2018 para donar un predio de 1 mil 388.75 metros cuadrados a la Asociación Nacional Pro Superación, A.C. (ANSPAC). Lo que se vivió en ese salón no fue un ejercicio democrático, sino una clase magistral de intimidación política.

Y la protagonista de ese instante incómodo, tenso y vergonzoso fue la regidora Susana Carolina Pineda Chávez, quien —con micrófonos apagados y la presión encendida— no levantó la mano cuando el secretario del Ayuntamiento, Carlos García Porres, pidió votos a favor. No fue un error. No fue distracción. Fue una decisión. Pero sus propios compañeros no se lo permitieron.

La escena fue clara a vista de todos. La síndica Silvia Olvera y la regidora María Elena Herrera Ordorica clavando la mirada en Susana, esperando, exigiendo sin palabras, presionando con la fuerza silenciosa del “aquí todos ya sabemos cómo vas a votar”. El voto debía ser a favor. El guion estaba marcado. Y ella, al romper el libreto, se convirtió en la pieza incómoda de la mesa.

La donación tenía 14 votos, pero no estaba amarrada. Faltaba claridad, faltaba información, faltaba un algo. Pero lo que sobró fue miedo, y no precisamente de ella; ya leerá los nombres.

Cuando llegó el turno de votar en contra, la única que mostró dignidad opositora fue la panista María del Carmen Díaz Barrios. Alzó la mano sin temblarle el pulso. No se escondió. No temió. No buscó la aprobación de nadie. En un Cabildo lleno de regidores pequeñitos, ella fue la única que se comportó como adulta, ahora sí, no como otras veces que alega sandeces.

Porque, seamos claros. El voto de Susana debería ser oficialmente abstención. No votó a favor. No votó en contra. Y aun así, con una maniobra tan cómoda como mañosa, terminaron contándolo del lado de quienes aprobaron la donación. Lo digo como periodista, pero sobre todo como ciudadano: eso no es democracia. Es una simulación de cuarta.

Y en esa falsa, hay personajes que ya ni vale la pena mencionar, porque ni ellos se esfuerzan en disimular. Vladimir Castellanos, por ejemplo, más vendido que cualquier espacio publicitario o representante de medios de comunicación, él feliz mientras haya proveeduría y loterías. Un regidor que aplaude todo, cuestiona nada y cuya representación pública termina siendo un insulto para los tampiqueños, y hasta para la misma alcaldesa pues ella no ocupa de turiferarios de este material.

Pero si de vergüenzas hablamos, el repaso de los votos a favor merece encuadre especial. En la reunión previa, Gregorio Cruz Pego y Rogelio Pérez Lara, ambos prometieron abstenerse hasta contar con información completa. Después mintieron. Fallaron a la palabra, y ya ni hablar del compromiso hecho vía telefónica; lo ignoraron y se sumaron al rebaño, junto a ellos el supuesto coordinador de los regidores panistas Edmundo Marón, dócil y blandito como bien vendidito votó a favor, y Alejandro Sauli Martínez Cruz, también panista, que se supone iba en contra de la donación, finalmente se fue con la borregada,, jaló y ellos, dócilmente, se dejaron llevar, definitivamente en otros establos Tamaulipas tiene ovejas más valientes.

Sin embargo, entre tanto servilismo apareció una voz distinta. La maestra Noemí Magaña González, morenista fundadora, al fin sacó esas uñas que le caracterizan y comenzó a cuestionar la información incompleta sobre ANSPAC. Ella sí hizo lo que los regidores están obligados a hacer; preguntar, dudar, revisar. Levantó la voz por un Cabildo que parece haberse acostumbrado a votar sin entender.

Ella, junto con Martín Castellanos Castelán, Juan Manuel Pizaña Martínez, Edgar Alberto Treviño Martínez, y las prianistas María Alicia Quiroz Cortez y Guillermina Arriaga Moreno, se abstuvieron con razones claras, para ellos, faltaron otros datos, y punto.

Pero aun así, la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya, que domina su escenario junto al secretario Carlos García Porres, sacaron la votación “en orden”, en Tampico, los chicharrones que truenan son los de Mónica, y más cuando les hace la chamba a los regidores, como sucedió en el dialogo con los de la “Medina Cedillo”, quizas por eso Rogelio, Vladimir y María Elena Herrera Ordorica, estan de rodillas y a un chisquido de la comandanta Mónica Zácil.

En fin… en Tampico, como en cualquier municipio del país, los regidores deben estar para representar a la ciudad, sí, para preguntar lo incómodo, votar con criterio propio, defender lo que no está claro, y proteger los intereses de la ciudad. Pero lo que vimos fue lo contrario, un grupo de funcionarios que, ante un tema deducible y circunstancial, eligieron el camino más sencillo… y más paupérrimo por no decir un acto de cobardía política colectiva.

La presión que ejercieron sobre Susana Pineda no sólo fue una muestra de miedo; fue una evidencia del tamaño real de varios regidores del Cabildo. Y sí, son pequeñitos. No por su estatura, sino por su espíritu. Por su compromiso. Por su incapacidad de sostener la palabra dada. Por su necesidad de mirar de reojo antes de votar.

El día que entiendan que su obligación es con la ciudad —y no con la mirada fija de una síndica— podremos hablar de un Cabildo digno.

Mientras tanto, seguiremos documentando sus pequeñeces

En la intimidad… En el marco de la cuarta sesión ordinaria de la Junta del Sistema Estatal de Radio y Televisión Tamaulipas, se realizó la firma de un convenio de colaboración entre el SERTT y el Instituto Tecnológico de Ciudad Madero. El acto tuvo lugar en el salón “Toma de Decisiones” del Palacio de Gobierno del Estado, en Ciudad Victoria.

Por parte del Instituto Tecnológico de Ciudad Madero, el director Mtro. Juan Dionisio Cruz Guerrero encabezó la firma del acuerdo, destacando la relevancia de esta alianza que permitirá avanzar, en el corto plazo, hacia la obtención de una frecuencia radiofónica para la institución.

En representación del SERTT, el director Mtro. Ulises Brito Aguilar subrayó la importancia de establecer vínculos con instituciones educativas, así como la disposición de trabajar conjuntamente en la creación de contenidos audiovisuales que fortalezcan la formación y la participación de la comunidad estudiantil.

El convenio contempla la instalación de equipos del SERTT dentro del Instituto, su uso compartido y la colaboración en la producción y coproducción de contenidos radiofónicos y audiovisuales.

Esta alianza abre el camino para que el Tecnológico de Ciudad Madero cuente próximamente con una frecuencia radiofónica destinada a la difusión de actividades académicas, científicas y de investigación desarrolladas por estudiantes y docentes.

Con ello, se proyecta el inicio de Radio Tec Madero, un espacio que, además de promover las acciones del Instituto, ofrezca programación de entretenimiento e información, destacando también las actividades impulsadas por el Gobierno del Estado.

Cabe destacar que el Tecnológico de Ciudad Madero, con su arraigo histórico y su influencia en la formación de profesionales de la educación superior tecnológica en la región sur de Tamaulipas, se ha consolidado como una de las instituciones más importantes para el desarrollo académico, científico y social del estado. Esta trayectoria fortalece la visión del nuevo proyecto radiofónico como un medio que amplificará su impacto.

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