Erasmo González: el alcalde que ahogó a Cd. Madero… Desde San Lázaro

Seis años sentado en la curul de San Lázaro y con el poder que da presidir la todopoderosa Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, no le bastaron a Erasmo González Robledo para hacer lo mínimo que le correspondía por su tierra: gestionar recursos para los drenes pluviales de Ciudad Madero. Hoy, la ciudad está literalmente bajo el agua… y bajo su responsabilidad.

Pudo haber traído al menos 600 millones de pesos para construir los seis drenes que se necesitan como oxígeno en temporada de lluvias, pero prefirió jugar al político obediente y silencioso, más atento a las instrucciones de Mario Delgado -su jefe morenista- que a las súplicas de los vecinos que, cada año, ven sus casas convertirse en estanques.
¿Y por qué no movió un dedo? Tal vez porque estaba más ocupado en sus relaciones con el extinto “Rey del Huachicol Fiscal”, Sergio Carmona, con quien se le vio en más de una ocasión. Erasmo pensó que el dinero sucio resolvería lo que él no quiso atender con recursos públicos.
Y mientras él posaba para la foto en sus tiempos de legislador, Adrián Oseguera, entonces alcalde de Madero, se quedó esperando que su «amigo diputado» bajara presupuesto. Pero nada. Ni un peso.

Hoy, como alcalde, el karma le pasa factura. Bastaron unas cuantas lluvias para ahogar la ciudad, para convertir colonias como la Héroes de Nacozari, Benito Juárez, Francisco Villa, Emiliano Zapata, Los Pinos e Ignacio Zaragoza en auténticos lagos urbanos.

La Laguna Nuevo Amanecer se desbordó y con ello, también la credibilidad del alcalde. Ironías de la vida: hace apenas unos días plantaba arbolitos en la colonia Lucio Blanco, en medio de un evento «verde», muy fotogénico… Hoy, esos arbolitos deben estar flotando entre la pestilencia de la la basura urbana que tampoco ha recogido con sus cuadrillas de Servicios Públicos.

Erasmo creyó que podría gobernar con aplausos y recuerdos del huachicol fiscal, pero gobernar exige más que favores políticos o pasados cuestionables. Gobernar exige memoria, y él olvidó que Madero se inunda todos los años. Olvidó gestionar. Olvidó actuar. Olvidó servir.

Y hoy, mientras los ciudadanos chapotean en sus propias calles, el alcalde parece tan hundido como su ciudad.

Ahora, con las recientes lluvias que se han registrado en la región sur de Tamaulipas, las colonias, incluso la Ampliación de la Unidad Nacional, están infestadas de cocodrilos. Sí, de cocodrilos, que andan al acecho de buscar alimento. Entre su cadena alimenticia, incluye al ser humano. No sé diga niños.

Erasmo González, tuvo el sartén por el mango para solucionar esta peligrosa problemática y no lo hizo.
Ahora como alcalde, pensamos que menos lo podrá hacer, por tanto, Ciudad Madero seguirá bajo el agua en temporada de lluvias. Dios quiera, no llegue un aguacero de mayor calado. De un huracán, mejor ni decimos nada… Lo cierto es que el alcalde sostiene su creencia en que los Marcianos salvarán a los maderenses… ¿Será?

Y para dejar en claro. Según versión de doctores y por hecho, importantes investigadores y hasta científicos del CICATA-IPN en alguna ocasión aclararon que el desvío de los huracanes se debe a las corrientes marinas de agua fría que confluyen a unos escasos kilómetros de Playa Miramar, esto, ocasionado por el cambio climático que desde hace décadas, ya lo tenemos encima.

Los maderenses, tienen memoria… Y el agua, también.

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