¡Agárrense! Porque en Ciudad Madero se está gestando una guerra interestelar… y no, no es por el presupuesto (eso lo dejamos para después). Es por los marcianos. Sí, leyeron bien: los marcianos. Resulta que el alcalde Erasmo González Robledo, en lugar de alinear sus estrategias turísticas con el Gobierno del Estado y la iniciativa privada, prefiere seguir creyendo que los extraterrestres le van a traer el pounch que necesita.
¿Está empezando la ruptura entre el Gobierno del Estado y el Gobierno Municipal de Ciudad Madero? Todo indica que sí, y el epicentro es nada menos que la Playa de Miramar… o mejor dicho, la base alienígena invisible que Erasmo dice que existe ahí desde hace décadas. El alcalde se aferra a su delirante teoría de que los visitantes del cosmos son la clave del turismo. Como él mismo dice: “esa historia ya se contó”. ¡Y vaya que se la cree!
Mientras tanto, en el mundo real, la Secretaría de Turismo estatal, encabezada por Benjamín Hernández Rodríguez, le está pidiendo encarecidamente a Erasmo que se sume a la marca Tampico Miramar, una estrategia nacida en 2011, apoyada por hoteleros y empresarios que sí saben cómo atraer turistas con algo más que ovnis y sus tripulantes alienígenas.
Y es que hay que decirlo claro: nadie, absolutamente nadie, dice “vamos a Madero”. Todos dicen: “vamos a Tampico a la Playa Miramar”. Es de lógica básica, pero parece que la lógica no aterriza en la oficina del alcalde… ni siquiera en platillo volador. Para Erasmo la marca Tampico Miramar, simplemente, es fútil.
Mientras los demás trabajan por una estrategia regional, Erasmo se aferra a inventar la rueda con su marca personal, sus historias de ciencia ficción y su egocentrismo, como si los turistas fueran a llegar por telepatía marciana.
Por si fuera poco, su directora de Turismo, Mariana Varela, parece más interesada en lucir como influencer que en dar resultados. Eso sí, guapa, estilo tiktokera… pero de entrevistas, proyectos o iniciativas turísticas, nada. Simplemente no le gusta hablar con los medios. ¡Vaya joyita de funcionaria!
Pero claro, al alcalde eso le encanta. Porque si algo se le da, es rodearse de mujeres que le brillen más que las estrellas (o los ovnis). En cada evento, no importa si es político o institucional, lo hemos visto: cuando una mujer guapa pasa frente a él, sus ojos se transforman en luces de neón. Las prefiere güeras y frondosas, dicen los que lo conocen bien. Con sólo un guiño, se le esponja el ego… y tal vez algo más.
Eso sí, cuando va con su esposa, se porta como un monje tibetano. Pero no nos engaña. En una ocasión, una rubia despampanante -de esas que se meten a las campañas a ver qué les cae- cruzó frente al presidium y con un simple cambio de luces, se dijeron todo. De lo demás, no nos consta, pero el show fue evidente.
Así se mueve el alcalde de Madero: entre extraterrestres, tiktokeras mudas y coqueteos descarados. ¿Será que con sólo decirle “mi amor” ya hay cargo asegurado?
Mientras tanto, el turismo serio, el que genera empleo y derrama económica, sigue esperando que alguien en Madero deje de mirar al cielo… y ponga los pies en la tierra.