La alcaldesa Mónica Villarreal Anaya no escatimó en elogios hacia los trabajadores de la Dirección de Servicios Públicos de Tampico durante la reciente posada navideña.
En un evento en el que se celebró el esfuerzo colectivo de quienes se encargan de mantener la ciudad limpia, ordenada y funcional, Villarreal subrayó la importancia de estos empleados para la calidad de vida de los tampiqueños, destacando su “gran compromiso” con la administración y con la ciudad.
Y, ciertamente, el esfuerzo de los trabajadores de este departamento, que día a día se enfrenta a las inclemencias del tiempo, el creciente volumen de residuos y la gestión de los espacios públicos, debe ser reconocido. Este trabajo arduo y muchas veces invisible es el que garantiza que los tampiqueños puedan vivir en un entorno más saludable, seguro y atractivo para el turismo. En este sentido, el titular de la dependencia, Ricardo Mora Alvarado, ha sido una figura clave en la coordinación de estos esfuerzos, y es justo destacar su liderazgo.
Mora Alvarado, al frente de esta dirección, ha logrado encaminar el trabajo de su equipo hacia la meta de tener una ciudad “limpia” y organizada.
Sin embargo, no todo es tan sencillo como lo pintan los discursos oficiales. Si bien es innegable el esfuerzo de los trabajadores, la administración debe seguir apostando por mejorar las condiciones de trabajo, la infraestructura y la logística de los servicios públicos.
Tampico enfrenta grandes retos, entre ellos, el aumento de la población flotante y el mantenimiento de una ciudad que se mantiene como puerto de entrada al sur de Tamaulipas, lo cual demanda inversiones en tecnología y recursos.
La alcaldesa, al reconocer el trabajo de su equipo, también debe ser consciente de que los problemas a resolver no solo se circunscriben a los esfuerzos de los trabajadores en el terreno.
La administración de Ricardo Mora debe seguir impulsando proyectos a largo plazo para no solo responder de manera reactiva a las necesidades del día a día, sino también crear una estrategia integral que contemple el futuro de la ciudad. Es imperativo que se refuerce la infraestructura de recolección y se implemente una política de gestión eficiente de residuos, especialmente ante la creciente preocupación por el medio ambiente y la sostenibilidad.
Es un reconocimiento bien merecido, pero que no debe quedar en un aplauso vacío. El compromiso no debe solo ser con la administración de Mónica Villarreal, sino con una ciudad que reclama cada vez más servicios públicos de calidad. El liderazgo de Ricardo Mora debe traducirse en resultados más concretos, menos promesas y más acción efectiva para lograr una Tampico más limpia, más segura y, sobre todo, más preparada para los retos del futuro.
En la intimidad… Es imposible hablar de los avances de la administración municipal sin señalar la carencia de resultados tangibles en uno de los servicios más fundamentales: el suministro de agua.
La COMAPA Sur sigue siendo un dolor de cabeza para los ciudadanos de Tampico y la región, con constantes quejas sobre la baja calidad del servicio.
Ambos alcaldes, Mónica Villarreal y Erasmo González Robledo, deben entender que estos problemas no son simplemente inconvenientes operativos, sino que tienen el potencial de impactar negativamente la percepción de sus gobiernos.
La falta de agua de calidad, especialmente en una ciudad con una importante actividad turística y una población creciente, podría ser el factor determinante para una evaluación negativa de su gestión. Si no se toman decisiones audaces y eficaces, y no se lleva a cabo una restructuración profunda de la COMAPA, los dos mandatarios corren el riesgo de convertirse en los responsables de una de las mayores crisis de servicios públicos que ha vivido la zona.
Ambos deberían sentarse, sin egoísmos ni desconfianzas, a crear una estrategia conjunta para sanear la institución, empujar a la mejora en su infraestructura y exigir que este servicio básico no siga siendo un tema recurrente de quejas y descontento social.
Sin acciones contundentes en la COMAPA, las administraciones de Villarreal y González Robledo podrían ver seriamente comprometidos sus futuros políticos.
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