Tampico Alto, Ver.- El triste fantasma de la sequía que ha afectado a la región durante los cinco últimos años, sigue incidiendo en la puesta de siembra para los productores de jícama que durante 2022 redujeron de manera considerablemente la cantidad de hectareas sembradas, por lo que este año la cosecha será reducida.
Diversos factores se suman a la lamentable situación climática ya que también el sector está descapitalizado, tras padecer las afectaciones económicas que se extendieron por más de dos años y medio por la pandemia de covid-19.
Otro aspecto que afecta es la falta de un mercado seguro, lo que ha propiciado que en los últimos años descienda el número de productores de jícama.
Abad Arteaga productor agrícola. mencionó tiene el conocimiento que al menos 10 de sus conocidos quienes se dedican a la siembra de jícama, este año fue menos la cantidad debido a que no quisieron arriesgarse a que nuevamente la sequía afecte la cosecha.
Lo preocupante de todo este panorama es que se rompe un esquema de una economía que por décadas ha caracterizado y ha favorecido tanto productores, a los peones, y sus familias, y todos los implicados el proceso que va desde la preparación del terreno, gente que realiza el deshierbe hasta el riego que se hace en toda la época de cultivo y la cosecha.
Sin embargo el proceso de producción se ha encarecido en contraste con la posibilidad de obtener ingresos favorables y justos que reflejen beneficios para todos los Implicados traducidos en las ganancias deseadas.
Implicados en esta actividad coinciden en que se debe buscar de entrada contar con una Unión de productores agrícolas, para que se defienda un precio justo y equitativo que se establezcan acuerdos para que los mismos productores no se afectan en la venta de la jícama y que esto se extiende no solamente a este cultivo sino a todos los que son potencialmente favorables en la región.
En tanto la comercialización se mantiene a baja escala para clientes que adquieren al mayoreo, productores buscan clientes en mercado regional, venta para menudeo a orilla de carretera a pequeños comerciantes, siendo latente el riesgo de que intermediarios se salgan con la suya comprando a precio muy bajo para luego revender.